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Número 13 - Enero 2006 ZX Certified webmaster speccy.org
 

AVENTURAS Y DESVENTURAS DEL VIEJO ARCHIVERO

"Noche de paz y tranquilidad en los Cárpatos. Sólo el reconfortante aullar de las jaurías de lobos a la luna llena que se asoma tímida entre los densos nubarrones. En el más alto pico se levanta, entre profundos cortados y rodeado de niebla, un vetusto, pero señorial castillo". Así comenzaba el primer artículo de El Viejo Archivero, carismática y añorada sección de la revista MicroHobby. Sólo tres meses antes, su autor Andrés Samudio había abierto su otra ventana en MH. Era otoño de 1987. Y el joven mundo de la aventura en España, aún tambaleante, se desperezaba risueño junto al venerable anciano.

Que la aventura conversacional siempre ha sido un género minoritario en España es un hecho comúnmente asumido. Nada comparable, allá en los 80, al movimiento existente en Gran Bretaña, donde grandes compañías especializadas se dedicaban al desarrollo profesional de aventuras y parsers con los que deleitaban a su vasta legión de seguidores. Aquí, los pocos afortunados que habían descubierto la riqueza del mundo aventurero devoraban con avidez, diccionario en ristre, las joyas británicas que lograban cruzar nuestras fronteras. La escasez era la norma; y sólo una compañía de la envergadura de Dinamic se permitía hacer ciertas incursiones en el campo.

Viajemos, pues, en el tiempo hasta comienzos del año 1987. Por aquel entonces, el usuario español de Spectrum sólo había podido disfrutar de cuatro aventuras en castellano. Abrió la cuenta el pionero "Yength", publicado por Dinamic en sus albores (1984) y programado por Nacho Ruiz. Tras pasar sin pena ni gloria, fue MicroHobby la que puso el siguiente granito, lanzando en uno de sus cassettes "Alicia en el país de las maravillas", obra de Luis E. Juan. Paralelamente, los aventureros podían degustar uno de los pocos títulos traducidos al castellano: el excelente "Gremlins: The Adventure", de Adventuresoft, que para muchos se convertiría en su primer contacto con el género. Tan desolador panorama se complementaba con "Cobra's Arc", programa lanzado en 1986 por Dinamic y que, sin ser una conversacional al uso en su sentido más estricto, resultó un aceptable éxito de ventas.

Ilustración que acompañaba al primer artículo de
Ilustración que acompañaba al primer artículo de "El Viejo Archivero" (MH 158)

Sin embargo, algo iba a cambiar en 1987 para el desamparado aventurero español. A raíz, principalmente, de dos sucesos. En primer lugar, el lanzamiento de las aventuras Arquímedes XXI y, sobre todo, Don Quijote (fenómeno en el que se profundiza en otra sección de este mismo número de MagazineZX). El segundo suceso, mucho menos ruidoso pero no por ello de menor importancia, fue la aparición de Andrés Samudio como activo colaborador en las páginas de MicroHobby, tan sólo mes y medio después de que el ingenioso hidalgo pasase a engordar el catálogo de Dinamic.

El dragón Smaug huye con el Archivero a lomos. Ilustración de Mónica Samudio (MH 208)
El dragón Smaug huye con el Archivero a lomos. Ilustración de Mónica Samudio (MH 208)

Samudio (quien más tarde engendraría Aventuras AD) abría en el número 146 una nueva sección de la revista, titulada "El Mundo de la Aventura", en la que desgranaría paulatinamente los más preciados secretos sobre la aventura conversacional y su proceso creativo, con gran mimo y un espíritu eminentemente didáctico. Además, en ese mismo número realizaba un llamamiento a sus avezados jugones: "¡Consúltanos tu problema! y envíanos tus cartas, indicando en el sobre: <<ARCHIVOS DEL AVENTURERO>>".

Doce números más tarde, Samudio contestaba a las primeras cartas llegadas a la redacción bajo una nueva sección, que tituló "El Viejo Archivero". En dicho número, el 158, se encarnaba por vez primera en el homónimo personaje, un decrépito anciano habitante de un castillo transilvánico, y contestaba a las preguntas de los lectores sobre el juego Spiderman de la serie Questprobe, a la cual dedicaría las siguientes ediciones de "El Viejo Archivero". En un tiempo sin Internet, los aventureros españoles dejaban de ser seres aislados, y pasaban a compartir sus dudas e inquietudes a través del espacio que Samudio les había abierto.

El Viejo Archivero

La rica imaginería ideada por Samudio rápidamente calaría entre los lectores de la revista, permitiendo la aproximación de nuevos jugones al mundo de la aventura, atraídos al encanto de las imaginativas historias y la fina ironía que destilaba en sus escritos. Curiosamente, muchos de los que recordamos el Viejo Archivero lo hacemos no tanto por las respuestas que Samudio cuidadosamente daba a las cuestiones de los lectores, sino por los personajes que introdujo para hilvanar la sección, y que la dotaban de un encanto particular.

El abominable Viejo Archivero, en primerísimo plano (MH 192)
El abominable Viejo Archivero, en primerísimo plano (MH 192)

El primero en hacer su aparición, en el mismo número 158, fue el dragón Smaug, inmenso ser volador de incendiario aliento y fétidas ventosidades que acompañaría fielmente al Viejo durante su periplo por MicroHobby. El dragón era una suerte de homenaje del autor a "El Hobbit", juego del que era un apasionado entusiasta, así como del mundo de Tolkien, como confesó en múltiples ocasiones desde sus propias páginas. Inclusive, se permitiría la licencia de explicar en el número 208 cómo el Archivero rescató al dragón de su muerte a manos del mismísimo Frodo Bolsón.

Otros personajes aparecerían más adelante. Entre los más recordados se encuentra sin duda el infecto y saltarín Yiepp; en palabras del propio Samudio, perdón, del Archivero, una "especie de injerto abominable entre una saltamontes que ronda permanentemente ebria por los rincones de mi castillo y un libidinoso gnomo". El engendro Yiepp se asomó por primera vez en MicroHobby 189, y no parece descabellado sospechar que hacía referencia a algún integrante parlanchín del equipo de Aventuras AD: Samudio afirmó en más de una ocasión que se trataba de un "verdadero experto en aventuras españolas", con las que a menudo echaba una mano en la sección.

Mejor parada (pero no demasiado) salía la fermosa doncella Hebilla de Calatayud, que se daba a conocer en MicroHobby 192 y que firmaría con el propio Andrés Samudio los últimos números de "El Viejo Archivero". Hebilla tenía la insana costumbre de comerse a los intrépidos aventureros y otros pretendientes, razón por la cual casi siempre estaba royendo algún meñique. Aunque nunca se explicitó en las páginas de MicroHobby, parece bastante obvio que Hebilla era, en realidad, Eva Samitier, la secretaria de Aventuras AD, que pacientemente contestaba a las cartas de los lectores ante el ingente trabajo del director Samudio.

En MH 203 aparecerá un último personaje, bajo el descriptivo epígrafe: "Juanmilla se une a la Pandilla". Sin datos fidedignos que lo confirmen, el abajo firmante sospecha que Juanmilla era, en realidad, Juan Manuel Medina, programador de los últimos títulos de Aventuras AD. Para finalizar la tourneé familiar, apúntese que las ilustraciones de las dos secciones de Samudio eran, a menudo, realizadas por sus dos hijas: las gemelas Mónica y Guisela Samudio. Concretamente, la primera en publicar uno de sus dibujos es Guisela, en MicroHobby 169, para la sección "El Mundo de la Aventura", a la que frecuentemente solía dedicarse (quedando así para Mónica la parte gráfica de "El Viejo Archivero").

Hebilla, Yiepp y el Viejo, según visión de Mónica Samudio (MH 195)
Hebilla, Yiepp y el Viejo, según visión de Mónica Samudio (MH 195)

Haciendo gala del mismo humor con que a menudo trataba a sus compañeros, Samudio se abstuvo siempre de ser autoindulgente. La nómina de calificativos que aplicó a su alter ego, el Archivero, era simplemente apabullante: "el carcomido momio", "El Agonizante", "el cuasimomificado", "baboso vejestorio", "esperpento de los Cárpatos", "viejo adefesio", "desdentado tatarabuelo", "destartalada momia", "decrépito anciano", "el peripatético", "el Obsoleto", "multiesclerótico", "agónico", "medio infartado", "pitecantropus totémico", "la más esmirriada, encorvada, temblorosa y carcamálica figura", "cascarrábico esperpento", "apolillado", "el Vetusto" o "el Carcamal".

Otra de las bromas que solía divertir a los seguidores de MicroHobby la llevaba a cabo a costa de su propio nombre. En sus primeros artículos, siempre firmaba como Andrés R. Samudio. Hasta que a algún curioso lector se le ocurrió preguntarle a qué correspondía la inicial 'R'. El ingenioso Samudio pidió a sus lectores que contuviesen la risa, pues su verdadero nombre era "Andrés Requiescantinpace Samudio". Ante la algarabía general, Samudio fue dando nuevo significado a la R en cada uno de sus artículos de "El Mundo de la Aventura", firmando como: Rififi, Rufo, Repelente, Rojillo, Rambo, Rebombón, Retrete, Radioactivo, de Reojo, Reagan, Rumiante, Rollero, Recochineo, Revoltillo ó Refrescante. En MicroHobby 211, con motivo del fallo del Concurso de Aventuras de MicroHobby, Samudio cambia su firma por un cuasi-protocolario "Andrés Respetuosamente Samudio Monro". En MicroHobby 212, publica la entrevista a los ganadores del susodicho concurso, y al fin da a conocer su verdadero nombre: Andrés Roberto Samudio Monro. Sería el último artículo de "El Mundo de la Aventura", quedando "El Viejo Archivero" como último reducto hasta la desaparición de la revista en enero de 1992.

Samudio y la aventura 'homegrown'

El Concurso de Aventuras de MicroHobby (celebrado a lo largo de 1990, y patrocinado por Aventuras AD) fue en sí un hito dentro del panorama aventurero español. Aunque Samudio se ha confesado públicamente insatisfecho con el lento proceso de selección y su conclusión (véase la entrevista para Computer Emuzone), parece claro que fue un fuerte punto de apoyo para el pujante mundo de la aventura 'homegrown' (artesanal, o amateur), que venía fraguándose desde la creación del "Club de Aventuras AD" (CAAD).

Por aquel entonces (90-91), ya existían un buen número de fanzines y clubs a través de los cuales los aventureros podían ponerse en contacto y compartir sus obras. Entre los más destacables, se podrían citar el valenciano CAAD, el gallego "Z For Zero", o el zaragozano "A Través del Espejo". El fanzine más longevo, aunque ya desaparecido, fue el del CAAD, persistiendo hoy en día sustitutos en la red como SPAC. El club del CAAD (que no el fanzine), sigue sin embargo existiendo, y su página web es visita cuasi obligada para los irreductibles aficionados a la aventura.

Primer dibujo de Guisela Samudio en MicroHobby, en la sección
Primer dibujo de Guisela Samudio en MicroHobby, en la sección "El Mundo de la Aventura" (MH 169)

Viene esto al hilo de nuestra historia porque la creación del CAAD se anunció por primera vez en MicroHobby 171, en la sección "El Mundo de La Aventura", en el ya remoto junio de 1988. Anteriormente comentábamos que la irrupción de Samudio en MicroHobby supuso la apertura de una ventana al mundillo aventurero: con este anuncio, se dio paso a la libre comunicación entre sus seguidores, y como consecuencia al crecimiento de la aventura homegrown en España (gracias también, cómo no, a la aparición de parsers en castellano). De algún modo, se abría camino a un fenómeno que ya ebullía en las islas británicas.

Es de justicia mencionar aquí el importantísimo papel jugado por Juan José Muñoz Falcó, compañero de Andrés Samudio en Aventuras AD, y creador del CAAD. La oportuna iniciativa cristalizó en el primer fanzine del CAAD, dirigido y editado por el propio Juanjo Muñoz, y anunciado por Samudio en las páginas de MicroHobby, concretamente en el número 187.

Mientras tanto, muchos insignes aventureros iban apareciendo entre las páginas de MicroHobby, a menudo realizando consultas en "El Viejo Archivero". Muchos de estos audaces, capaces de someterse a las más complejas aventuras en inglés, se convertirían en nombres familiares por sus propias obras, perdurando algunos en activo hasta nuestros días. Como dicen que "para muestra, un botón", remitiremos al lector a las preguntas de SCP Hackers (en MicroHobby 166, sobre "The Fantastic Four"), Javier San José (en MicroHobby 186, preguntando sobre "Bored of The Rings"), o Josep Coletas Caubet (en MicroHobby 192, sobre "Abracadabra").

El tercer gran anuncio que realizaría Andrés Samudio se produjo ya en febrero de 1990 (MicroHobby 196), relativo a la creación de la bolsa de aventuras del CAAD. Paralelamente, se había lanzado el concurso de aventuras de MicroHobby y Aventuras AD (quedaban dos meses para el cierre del plazo de entrega de trabajos). Y Cozumel, para muchos la mejor aventura jamás publicada por Aventuras AD, estaba a punto de ver la luz.

Conclusión

Hacía dos años y medio, en aquel febrero de 1990, desde que Andrés Samudio se había asomado a las páginas de MicroHobby. Durante ese tiempo, el mundo de la aventura había madurado, y se había acercado a un perfil muy distinto de usuario. Esto queda reflejado en el sustancial aumento de aventuras comerciales publicadas desde entonces, de muy distintas compañías. Para Spectrum, no menos de doce nuevas aventras ("Megacorp", "La Guerra de las Vajillas", "Carvalho", "Post Mortem", "La Corona", "Abracadabra", "La Aventura Original", "Zipi y Zape", "Ke Rulen Los Petas", "Corrupt", "Jabato" y "Legend") a la que podríamos añadir "Supervivencia (El Firfurcio)", título menor de Aventuras AD publicado por la propia MicroHobby.

Quizá inconscientemente, Samudio estaba dando paso en aquel momento a una nueva forma de entender la aventura, fuera de los circuitos comerciales, ante el advenimiento de una nueva época en la que otro tipo de videojuegos llevarían, aún más, la voz cantante. Las bolsas de los clubs, entre ellas la del CAAD, se fueron llenando de excelentes obras, algunas de las cuales aún están por descubrir para muchos de nosotros. Aventuras AD permanecería como la única defensora de la aventura bajo el ala de Dinamic, lanzando la trilogía del Yucatán y "La Aventura Espacial", antes de que la propia Dinamic la arrastrara en su caída, en el año 1992.

Hoy en día, la aventura sobrevive en nuestro país gracias al encomiable y maravilloso esfuerzo de tantos aficionados que aman el género y no lo han dejado morir. Parsers, librerías y aventuras siguen apareciendo gracias y para el deleite de sus acólitos. Mientras tanto, Andrés Roberto Samudio Monro volvió a su vida de pediatra, alejado del mundillo, y sus gemelas Mónica y Guisela son hoy en día periodista y economista (o viceversa, tanto da). Sin embargo, Samudio puede albergar en su fuero interno el noble orgullo de haber insuflado vida a los sueños de muchos de nosotros.

Y ahora, dejemos descansar al Viejo hasta la próxima luna.

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JUAN PABLO LÓPEZ-GRAO
 
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